Motivación y deporte
¿Qué es lo que (realmente) nos hace correr?
(descubre el cuestionario de Motivación ATLET al final del artículo)
En abril tenía previsto hablaros de la gestión del desnivel… en mayo, de las ventajas de las semanas de choque… En el momento en que escribo estas líneas, estos temas me parecen muy fútiles y un poco fuera de lugar… El horizonte me parece bastante incierto para los próximos meses… Las reuniones siguen prohibidas, las carreras se cancelan una tras otra… ¿hasta cuándo este maldito virus va a impedirnos colocarnos un dorsal? Así que hoy, en lugar de hablar de entrenamiento puro y duro, me apetecía más hablar de motivación… ¿Qué es lo que (realmente) nos hace correr?
1 - Durante este periodo de confinamiento, me parece que hemos podido distinguir 3 tipos de corredores:
- los nuevos corredores, aquellos que aprovecharon el periodo para empezar o volver a correr
- aquellos que continuaron saliendo a toda costa, adaptando su práctica a las restricciones vigentes
- y aquellos que frenaron considerablemente su práctica de carrera a pie.
Y tú, ¿ha evolucionado tu práctica deportiva?
El confinamiento alteró profundamente nuestros hábitos de vida y estos cambios pueden explicar objetivamente nuestras modificaciones en el entrenamiento:
- Para muchos de nosotros, nuestro tiempo se reorganizó por completo: teletrabajo, escuela en casa, las 24 horas del día con los hijos y la pareja, sin pausa para comer, videollamadas encadenadas, jornadas muy cargadas para algunos, falta de ocupación para otros… Pero, en cualquier caso, vuestros horarios de entrenamiento se vieron alterados; hubo que volver a crear momentos para uno mismo y para la práctica deportiva, y no es fácil.
- Nuestro espacio también se limitó, se reguló y se restringió: entrenar en un radio de un kilómetro alrededor de casa, si se respetan las normas al pie de la letra, limita un poco… al principio está bien, la restricción permite reinventarse y romper las rutinas de entrenamiento, pero a la larga a veces resulta un poco triste… y puede provocar cansancio y desmotivación.
- Nuestras interacciones sociales también se limitaron muchísimo… ¡Nunca habíamos experimentado tanto la «soledad del corredor de fondo» como en este periodo! Pero para algunos, ¡correr solo es un verdadero castigo!
- Y además llevamos semanas sin ninguna competición a la vista, ¡y la escasez de objetivos va a durar! Todos los planes de entrenamiento se vienen abajo, hay que aplazarlo todo hasta el otoño y, aun así, nada es seguro en el momento en que escribo estas líneas… Para algunos, «el gusto por el esfuerzo consiste en aceptar una molestia pasajera para obtener una satisfacción aplazada, pero aumentada» (D. Delignières). Pero si ya no tenemos ninguna competición en el horizonte, se acabó: no sirve de nada esforzarse… ¿no?
2 - Después de estas reflexiones objetivas sobre lo que pudo o no provocar una modificación de nuestras prácticas, veamos ahora algunas ideas más teóricas que sustentan el concepto de «motivación».
«El término motivación procede del latín motivus, móvil, relativo al movimiento. El deseo de moverse, por oposición al de permanecer inmóvil, es la esencia misma de la motivación». (R. Cox). ¡Esto se aplica perfectamente a nuestra disciplina!
No podemos reducir simplemente el tema a «¿estoy motivado o no?». La motivación es un tema complejo estudiado en psicología y me he inspirado en escalas y tests para proponeros un pequeño cuestionario sobre las motivaciones que nos impulsan a correr.
Os propongo abordar 2 conceptos relacionados con la motivación:
2- 1: La teoría de las metas de logro
¿Qué nos motiva? Para simplificar mucho, estamos motivados principalmente por dos objetivos centrales:
- bien por la tarea, por el dominio. Nuestro objetivo es entonces comprender y dominar una actividad concreta, progresar y entrenar. Creemos firmemente que el éxito y los progresos dependen del esfuerzo realizado, y experimentamos una sensación de realización a través del aprendizaje y del dominio de una tarea difícil (meta de logro que corresponde a las propuestas 1, 11, 15 y 25).
- bien por el rendimiento, la competición y el ego. En este caso, es la comparación social la que nos hace avanzar. Queremos demostrar nuestro rendimiento a los demás (meta de logro que corresponde a las propuestas 5, 8, 9 y 20). «Para un atleta orientado al ego, tener éxito significa imponerse a su adversario gracias a una mayor habilidad y no gracias a los esfuerzos realizados o a los progresos alcanzados».
- Es muy posible que os hayáis reconocido tanto en las propuestas orientadas a la tarea como en las orientadas al ego: en efecto, ambas orientaciones son independientes. «Los estudios han demostrado que, en términos de rendimiento, satisfacción y placer, lo ideal es estar fuertemente orientado hacia la tarea Y hacia el ego, pero con un alto nivel de habilidad percibida, una elevada autoestima y confianza en uno mismo. Si este nivel es bajo, existe el riesgo de evitar asumir retos en competición por miedo al fracaso». Se habla de estrategia de evitación y de autolimitación, pero esa es otra faceta que también podría ser interesante profundizar.
2-2: 2 grandes tipos de motivación: intrínseca / extrínseca
Otra pregunta: ¿cómo estamos motivados? ¿Por factores internos o más bien por factores externos?
Los estudios proponen un continuo de la motivación:
- desde la amotivación (con A, prefijo privativo): no sé por qué corro, ¿no veo ninguna ventaja en correr? (propuestas rojas del test). Naturalmente, si os encontráis en este punto de vuestro cuestionamiento, debe de ser complicado ponerse las zapatillas…
- hasta la motivación extrínseca (propuestas verdes del test): corro por razones externas: por las recompensas, los trofeos, el dinero, los elogios, la aprobación social, el miedo a ser sancionado… Si se detiene la distribución de las «recompensas», este deportista no encontrará ninguna razón para seguir entrenando… y actualmente puede que sea el caso de algunos… Si la competición es el único motor que os hace avanzar, la situación actual resulta seguramente muy difícil de vivir y las zapatillas seguirán en el armario durante algún tiempo…
Sin embargo, estas fuentes externas de motivación pueden integrarse e interiorizarse cada vez más por parte del atleta; por ejemplo:
1 - al principio, hago musculación porque el entrenador me obliga o porque las normas sociales me empujan a hacerlo
2 - después, no soy especialmente aficionado a la musculación, pero veo claramente que es importante, así que me obligo a realizar sesiones
3 - finalmente, la musculación me ayuda a progresar y la practico por voluntad propia
- hasta la motivación intrínseca (propuestas azules del test), que viene del interior. Las personas intrínsecamente motivadas se implican libremente, sin que las impulse ninguna recompensa, en actividades por diferentes razones: por el conocimiento (por ejemplo, aprender nuevas técnicas), por la realización (afrontar un nuevo reto), por la estimulación (por la euforia de la salida de una competición, por ejemplo) o por el placer (simplemente por hacer ejercicio). Y estos deportistas, creo, coleccionan los permisos de salida. Seguramente han adaptado su práctica, ¡pero siguen acumulando kilómetros!
Conclusión:
Mientras esperamos poder volver a recorrer con algo más de libertad los caminos alternativos, quizá sea un buen momento para plantearnos las preguntas adecuadas: pero ¿por qué corro realmente? Estos datos teóricos quizá os ayuden a hacer una reflexión lo más objetiva y sincera posible…
Artículo de Maria SEMERJIAN, profesora agregada de Educación Física y Deportiva y ultratrail élite, para el sitio de nuestro colaborador ATLET

