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Ácido láctico: mitos y realidades

Ácido láctico: mitos y realidades

Agujetas, ardor muscular, calambres…

Es habitual oír que este fenómeno se debe a la producción de ácido láctico, un veneno que limita el rendimiento durante el esfuerzo.

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Desgraciadamente, es un error transmitido en el mundo del deporte desde hace muchos años…

1) La realidad del ácido láctico

El ácido láctico no puede existir en nuestro organismo ni en nuestros músculos.

En efecto, el cuerpo funciona dentro de un estrecho rango de pH, y el ácido láctico tiene un pH demasiado ácido para poder estar presente en la sangre.

Es un problema de terminología, ya que el ácido láctico se confunde con los lactatos.

2) Los lactatos

Anteriormente pensábamos que una producción elevada de lactatos era perjudicial para el rendimiento.

Los últimos estudios han podido mostrarnos lo contrario, y su producción es una verdadera fuente de energía para nuestros músculos, gracias a diversos mecanismos fisiológicos de reciclaje y transformación.

Explicaciones:

El cuerpo producirá energía mediante la glucólisis, a través de un proceso de degradación del glucógeno (reserva de azúcares del organismo).

Esta glucólisis está estrechamente relacionada con la producción de lactatos, que es su resultado final.

Cuanto más intenso es el esfuerzo, mayor es la activación del proceso de glucólisis para producir energía y activar la contracción muscular, y mayor es la concentración de lactatos medida en la sangre.

El destino de los lactatos:

Una gran parte se transforma y se utiliza como energía disponible para el organismo.

La otra parte sirve para reponer las reservas de glucógeno (depósito de azúcares) en el hígado.

3) Entrenar para utilizar mejor los lactatos

Producimos lactatos a todas las intensidades de esfuerzo, y no solo en la llamada vía anaeróbica (sin oxígeno).

Pero cuanto más intenso es el esfuerzo, mayor es la producción de lactatos.

Gracias al entrenamiento, el cuerpo implementará adaptaciones fisiológicas para utilizar mejor el mecanismo de los lactatos, producir más y optimizar su reciclaje a intensidades altas.

Los mejores atletas son aquellos que presentan los niveles de lactato en sangre más elevados, a diferencia de los deportistas no entrenados.

Un deportista no entrenado verá limitado su esfuerzo no por una producción elevada de lactato, sino, por el contrario, porque no produce suficiente y no aprovecha de forma óptima el proceso de regeneración de energía.

Esto nos lleva a revisar ciertas metodologías de entrenamiento, especialmente para la preparación de esfuerzos de larga duración (ultratrail, ultraciclismo, Ironman…).

En la práctica:

  • Realización de sesiones de intensidades altas y muy altas
  • Esfuerzos físicos con una elevada exigencia muscular

Por tanto, la polarización es indispensable para progresar, con una alternancia de sesiones intensivas necesarias para establecer las adaptaciones fisiológicas al mecanismo de los lactatos y esfuerzos de baja intensidad en resistencia.

4) Dolor y fatiga durante el esfuerzo: ¿quién es, entonces, el responsable?

La teoría del gobernador central de Timothy Noakes nos proporciona elementos para responder a esta cuestión.

En función de múltiples parámetros (reservas de energía, hidratación, temperatura corporal…), el cerebro enviará señales al cuerpo para ralentizar un esfuerzo considerado demasiado intenso o inusual y así prevenir posibles riesgos para el organismo, estableciendo un margen de seguridad.

La función cerebral ocupa el centro de la regulación del esfuerzo físico, con el objetivo de mantener siempre el equilibrio vital mediante la anticipación.

 »Por tanto, la sensación de fatiga sería en parte el resultado de una emoción, más que de un límite puramente físico «

Con esta perspectiva, el entrenamiento nos permitiría no solo desarrollar nuestras capacidades fisiológicas, sino también superar nuestros límites desde el punto de vista mental para rebasar los umbrales de fatiga y dolor.

CONCLUSIÓN

La fatiga muscular durante el esfuerzo resulta de numerosos factores, y el ácido láctico no es el enemigo responsable, puesto que no existe en el organismo.

Hay que hablar de la producción de lactato, que no es un desecho, sino un elemento esencial para la creación de energía, que el organismo transforma y utiliza durante y después del esfuerzo.

Gracias al entrenamiento, podemos optimizar la producción y el reciclaje de lactato para mejorar el rendimiento deportivo.

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Este contenido ha sido publicado por nuestro Embajador Guillaume Klein (Entrenador personal experto en nutrición deportiva y salud / Especialista en ultraresistencia)
  • Titulado en Nutriformation, con especialización en micronutrición y nutriterapia
  • Formado en nutrición deportiva por la Academia de nutrición positiva Evonutri
  • Entrenador de Ultra Trail formado por la Liga de Atletismo de Auvernia-Ródano-Alpes
  • Dietista-nutricionista del grupo profesional del FC Metz (desde 2018)
  • Dietista-nutricionista del centro de formación del FC Metz (desde 2019)

Apasionado del deporte y atleta de ultraresistencia en carreras y ultraciclismo, Guillaume ha podido comprobar en sí mismo los beneficios de un equilibrio alimentario natural, adaptado a sus necesidades reales, y de un entrenamiento específico adecuado. Guillaume valora los productos de calidad que respetan las necesidades nutricionales del deportista, pero también, desde el punto de vista de la salud, una composición lo más natural posible.

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